Probablemente usted ya se haya dado cuenta de esto, pero la economía mundial está enfrentando un comienzo de año difícil, más de lo esperado, a medida en que aumentan las infecciones por coronavirus y el tiempo para implementar las vacunas se alarga. Si bien el crecimiento mundial todavía está en camino de recuperarse de la recesión del año pasado, es posible que tarde más en encenderse y no sea tan saludable como se había pronosticado inicialmente. El Banco Mundial ya recortó este mes su predicción al 4% en 2021 y el Fondo Monetario Internacional actualizará esta semana su propia perspectiva.

 

Ahora se esperan recesiones de doble caída en Japón, la eurozona y el Reino Unido, ya que se aplican las restricciones para frenar la propagación del virus. La persistencia de los nuevos casos en los Estados Unidos, con nuevos récords casi a diario, están arrastrando el gasto minorista y la contratación, lo que ha llevado a la nueva administración del presidente Joe Biden a buscar un estímulo fiscal adicional por valor de 1,9 billones de dólares. De los grandes, solo China ha logrado una recuperación en forma de V tras contener la enfermedad de forma temprana, pero incluso allí los consumidores siguen siendo cautelosos con un Beijing parcialmente confinado.

 

Para el economista jefe de Bloomberg Economics, Tom Orlik, el hecho de que las grandes economías estén creciendo poco y los mercados emergentes sigan cayendo es un reflejo de la dura realidad de que, antes de la distribución generalizada de la vacuna, el regreso a la normalidad es una perspectiva poco probable. Un escenario difícil para los políticos, después de que 12 mil millones de dólares en apoyo fiscal y billones en la impresión de dinero del banco central no lograran cimentar una recuperación. Los de la Reserva Federal se reúnen esta semana.

 

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Pero las bolsas en auge…

A pesar de las oscuras previsiones, las bolsas del mundo han seguido subiendo y marcado nuevos récords a medida en que el optimismo se apodera de los inversores, que prevén una mayor permanencia de los estímulos y la expansión de la vacuna. En este contexto, de hecho, las acciones mundiales alcanzaron un máximo histórico la semana pasada.

 

Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea están distribuyendo vacunas, creando un escenario en el que algunas partes del mundo alcanzan la inmunidad colectiva mientras que otras se quedan atrás, lo que perjudica a las economías más pobres. «Si bien hay luz al final del túnel, todavía queda un camino largo y difícil por delante antes de que salgamos», dijo Erik Nielsen, economista jefe de grupo de Unicredit SpA, reseñado por Bloomberg. «Mientras la pandemia aterrorice a parte del mundo, la normalidad no se restablecerá en ninguna parte».

 

La perspectiva optimista se basa en que las autoridades distribuyan la vacuna en una escala material a mediados de año y neutralicen la amenaza de variantes más transmisibles del virus. La provisión continua de una política monetaria relajada y la esperanza de que los gobiernos no retiren su apoyo prematuramente, como hicieron algunos después de la crisis financiera, también deberían ayudar. “El primer trimestre será peor de lo que pensábamos”, dijo Shaun Roache, economista jefe de Asia Pacífico de S&P Global Ratings en Singapur. «Pero vemos una recuperación retrasada, no descarrilada».

 

LChR/Bloomberg