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ANÁLISIS: ¿Lo mejor de la PS5? La tecnología en su control remoto

Lo más impresionante de la PlayStation 5 de Sony no es el diseño alienígena ni su  poderoso procesador: es el control remoto, que agrega una dimensión completamente nueva a la experiencia de jugar videojuegos. La nueva consola sale esta semana con dos modelos: uno que reproduce discos Blu-ray ($500) y otro sin ese lector ($400). Según la prueba reseñada por la agencia Bloomberg, PlayStation 5 cumple con su promesa de cargar los juegos más rápido y funcionar con mayor fluidez que el hardware actual de la PS4, pero es verdaderamente el DualSense lo que lleva al jugador a una dimensión aparte: viene lleno de trucos ingeniosos, el más genial de los cuales es la capacidad de ofrecer una gama sutil de vibraciones que simulan diferentes sensaciones táctiles.

 

La muestra está en Astro’s Playroom, el juego que está integrado en todos los sistemas, es una buena demostración de la tecnología. Cada paso que da el personaje en el juego de plataformas está marcado por una ligera vibración del controlador. Al saltar de una plataforma en movimiento o caminar sobre hierba alta, las vibraciones se vuelven más pronunciadas. Pisotear a un enemigo o arrancar un objeto del suelo es evocado por otras sensaciones diferentes. Puede que a primera vista no parezca mucho, pero cobra importancia cuando se entiende que el éxito de una videoconsola puede reducirse a una o dos características diferenciadoras… Y hay mucho en juego para Sony mientras se prepara para enfrentarse a la Xbox Series X de Microsoft, que sale al mercado dos días después.

 

El controlador DualSense también tiene controles de movimiento, un altavoz y un micrófono. Los botones del gatillo trasero contienen su propia novedad técnica llamada “resistencia adaptativa”, que permite que un juego cambie la fuerza necesaria para presionar los botones. Pero todo dependerá del interés de los desarrolladores en adoptar o no  este hardware en sus creaciones. Al enfrentarse a la Xbox Series X, que no ha aportado mucho más allá de las mejores especificaciones, el control de Sony es lo único que realmente se siente como la nueva generación. Es una máquina impresionante, pero incluso con sus avances y su controlador sobresaliente, es difícil recomendar la compra de una consola este año. Ya sea la nueva PlayStation o Xbox, la mayoría de los jugadores estarían mejor atendidos esperando un año o dos. Para entonces, el hardware probablemente estará disponible con un descuento y debería haber una biblioteca decente de juegos que no pueda jugar en ningún otro lugar.

 

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El camino no lo tiene fácil. La PlayStation 5 es la primera consola nueva de Sony desde 2013, y su predecesora, la PS4, no solo vendió la friolera de 112 millones de unidades, sino que transformó los videojuegos en la parte más importante del negocio de Sony, representando casi una cuarta parte de sus ingresos. Por esta razón, la firma anunció que espera vender más de 7,6 millones de consolas PlayStation 5 cuando termine marzo, y la acción se disparó a cerca de sus máximos en los últimos 20 años.

 

Técnicamente, la Xbox Serie X es superior a la PlayStation 5, pero difícilmente se sabría al comparar una al lado de la otra, debido sobre todo a que la nueva Xbox llegará a las tiendas sin un juego exclusivo que aproveche al máximo el hardware. La PlayStation 5, por otro lado, tiene una alineación mucho más sólida este otoño, con Demon’s Souls y Spider-Man: Miles Morales, que se unen al resto de títulos que se pueden jugar tanto en la PS5 como en la PS4, como Assassin’s Creed Valhalla, de Ubisoft; y Call of Duty: Black Ops Cold War, de Activision. La mayoría de los primeros juegos, incluido el nuevo Spider-Man, también estarán disponibles en PlayStation 4, lo que hace que el precio de 500 dólares para la PS5  se sienta innecesario en este momento, excepto para aquellos que estén ansiosos por jugar juegos en 4K de ultra alta definición y con velocidades de cuadro más altas.

 

LChR/Bloomberg