Argentina saldrá como la más golpeada de todos los países del G20 tras esta recesión causada por el coronavirus. La OCDE reconoce el trabajo “oportuno y audaz” del gobierno para ayudar a empresas y trabajadores (con recursos públicos equivalentes al 1,5% del PIB) durante el cierre de la economía desde marzo pasado, pero advierte también que la emisión monetaria para financiar el alto déficit fiscal que esas medidas derivaron aporta una presión adicional a la inflación, que hoy día ronda el 40%. Además, la brecha entre el dólar oficial y el paralelo es ya superior al 100% en plena caída de los índices laborales.

 

El día después de la pandemia pondrá en evidencia, anticipa el organismo, la fragilidad argentina. A la reapertura de la economía, que se ha iniciado con medidas de distanciamiento social, seguirá el fin de las ayudas de Estado, lo que provocará un aumento de “las quiebras y la pérdida de puestos de trabajo”, según el texto. Para revertir la caída y acelerar la recuperación, el organismo económico insta a establecer “una estrategia fiscal creíble a mediano plazo”, centrada en mejorar la eficiencia del gasto público, para “reducir los desequilibrios macroeconómicos”. Solo así Argentina podrá recuperar la confianza de los inversores y el acceso a los mercados de capital, a los que hoy tiene cerrado el acceso, al menos mientras se cocina un acuerdo con el FMI sobre la deuda de 50 mil millones tras el rescate.

 

Además de Argentina, en toda América Latina se apunta a una recuperación desigual y mucho más lentamente que el promedio planetario, que debería haber recobrado, al cierre de 2021, el nivel previo a la crisis. En la región hará falta, en el mejor de los casos, dos años más. Solo uno, Chile, podrá ponerse de pie antes de que termine 2022, y lo hará por poco: en el tramo final del año, tras perder el 6% de su economía este año y crecer el 4,2% y el 3% en los dos próximos años. Colombia y, sobre todo, Costa Rica se quedarán cerca de restituir todo lo perdido tras la debacle de 2020, pero no lo lograrán: la primera rebotará un 3,5% el año que viene y un 3,7% en 2022; la segunda crecerá un débil 2% en 2021 para acelerar un 3,8% en 2022.

 

También quedarán lejos las dos mayores potencias económicas regionales, Brasil y México: el primero cerrará 2022 aún 1,5 puntos por debajo del nivel de actividad previo a la crisis y el segundo quedará a casi tres puntos de esa cota, tras registrar un retroceso de un 9,2% en 2020 y recuperarse a un ritmo del 3,6% y el 3,4% los dos próximos ejercicios.

 

LChR