Judith Gerbaldo (Argentina)

La búsqueda de Maia Yael Beloso, la nena de 7 años desaparecida que vivía en situación de calle junto a su mamá, pone el foco en la problemática de las personas que viven en esas condiciones en la Ciudad de Buenos Aires y en Argentina. Maia felizmente fue recuperada, pero existe una población que se agrandó aún más durante la pandemia, con familias que fueron desalojadas junto a sus hijos. Distintas organizaciones de la sociedad civil que asisten a estos grupos reclaman desde hace años una política pública integral, además de un censo certero.

Es cierto que, en los últimos años, Argentina avanzó de manera significativa en la ampliación de los derechos de niñas y niños, con la sanción de la Ley 26.061 y otras numerosas leyes en los ámbitos de protección social, así como la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), estableciendo un nuevo paradigma de protección integral y reconocimiento de niñas y niños como sujetos de pleno derecho.

Sin embargo, según estimaciones de Unicef al finalizar 2020, habría un millón doscientos mil pobres más entre niños, niñas y adolescentes de Argentina en relación al año anterior, por la pandemia de coronavirus.

Tal como lo indica Sebastian Waisgrais del área monitoreo de Unicef Argentina, la presencia del Estado es significativa, pero casos como el de Maia Beloso exponen el costado más triste de la pobreza y la exclusión. Ella ahora, con la exposición mediática, probablemente tendrá un techo más seguro, pero falta mucho aún para lograr la inclusión de todos.