2021 será, con casi total probabilidad, el de mayor déficit presupuestario para Catar en los últimos 4 años, mientras el país intenta aminorar el impacto del coronavirus y lidia con los precios más bajos de la energía en los ingresos nacionales. Los cálculos apuntan a que el país gastará el año próximo 34.600 millones de riales más de los que recibe, equivalentes a unos 9.400 millones de dólares, según un comunicado del Ministerio de Finanzas. Estos números indican que el déficit proyectado será el más alto desde 2017, cuando países como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes decidieron unilateralmente el rompimiento de las relaciones diplomáticas con Doha.

 

El aumento del déficit se produce aun a pesar del recorte del 7,5 por ciento en el gasto público respecto del año pasado, pero suponiendo que los precios del petróleo promediarán 40 dólares por barril, más bajo que los 55 calculados inicialmente, lo que implica que la caída podría ser menor a lo estimado. Esta tendencia no es única en Catar, pues los gobiernos de todo el Golfo Pérsico se han visto obligados a apretarse el cinturón a medida en que los ingresos por las ventas de energía cayeron, y el crecimiento económico no relacionado con los hidrocarburos, se estancó. En junio pasado, el Ministerio de Finanzas de Qatar dijo a otros departamentos gubernamentales, instituciones y entidades financiadas por el estado que redujeran sus gastos salariales para los empleados extranjeros en un 30%, permitiéndoles elegir si recortar los salarios o hacer despidos.

 

Las exportaciones de Catar se desploman un 36% por el parón del mercado energético

 

Hasta ahora, al menos las predicciones más espantosas de los economistas sobre un éxodo causado por la pérdida de puestos de trabajo no se han cumplido. La población del país se redujo un 2,8% entre marzo y noviembre, muy por debajo de la caída del 10% sobre la que Oxford Economics había advertido en abril para algunas naciones en el Consejo de Cooperación del Golfo de seis naciones. El gobierno de Qatar, por su parte, espera gastar solo un 1,9% menos en los salarios de los trabajadores el próximo año de lo que había asignado en 2020.

 

El economista de la región MENA en Capital Economics, James Swanston, dijo que la caída proyectada en los ingresos era un poco sorprendente, pero probablemente se debió a la conservadora estimación que las autoridades cataríes hicieron en el precio del crudo. En su firma anticipan que el Brent aumentará hasta $60 por barril para fines del próximo año y, sobre esa base, el déficit presupuestario puede ser más estrecho.

 

LChR