El 5 de septiembre, la comunidad mundial celebra el Día Internacional de la Caridad, que fue proclamado mediante resolución de la Asamblea General de la ONU del 17 de diciembre de 2012 (aprobada el 7 de marzo de 2013) con el objetivo de promover el diálogo entre personas pertenecientes a diferentes civilizaciones, culturas y religiones, así como la solidaridad con los más desfavorecidos.

La pobreza y los problemas conexos continúan persistiendo en todos los países del mundo, independientemente de su nivel de desarrollo económico, social y cultural. En todos los países del mundo hay personas con discapacidades, huérfanos, personas sin hogar, personas que necesitan urgentemente la ayuda de otros miembros de la sociedad, en mejor situación y con más éxito. Cualquier ayuda brindada a tiempo – grande, pequeña, financiera, moral – a veces salva una vida humana.

En este día, la Naciones Unidas invitan a todos los Estados miembros, organizaciones del sistema de la ONU y otras organizaciones internacionales y regionales, así como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y los particulares, a celebrar el Día Internacional de la Caridad de manera adecuada, contribuyendo de todas las formas a la caridad, incluso a través de actividades educativas y de sensibilización.

La caridad, como el voluntariado y la filantropía, une a las personas y contribuye a la creación de una sociedad inclusiva y más sostenible. La caridad complementa las actividades de las estructuras estatales en el campo de la salud, la educación, la vivienda y la protección de la población, contribuye al desarrollo de la cultura, la ciencia, el deporte y asegura la protección de la naturaleza.

La caridad no sólo se recomienda en el Islam, es una obligación de cada musulmán económicamente estable.  Dar caridad a aquellos que lo merecen forma parte del carácter del musulmán y es uno de los Cinco Pilares de la práctica islámica.