El Banco de Inglaterra les dijo a los bancos y las empresas británicas que comenzaran de inmediato a evaluar los riesgos que enfrentan por el cambio climático y se preparan para un aumento de la factura por la contaminación. Según  los analistas, la advertencia del regulador es una clara señal de que el banco ve el precio del carbón como un riesgo, en un contexto en el que el mundo busca ávidamente reducir la contaminación para mitigar los gases de efecto invernadero para 2050 o antes, a fin de evitar un cambio climático catastrófico. Esta realidad está presionando a los ejecutivos para que evalúen esos riesgos y los revelen a los inversores, o mejor aun, para que se adapten y cambien sus modelos de negocio.

 

Sarah Breeden lidera las investigaciones del BoE sobre los riesgos relacionados con el clima. Según sus cálculos, el costo por contaminar deberá aumentar significativamente para lograr los objetivos del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a menos de 2 grados centígrados. En este sentido, los precios del carbón pueden incluso superar los 100 dólares la tonelada si la transición a una economía baja en este mineral es abrupta, sostiene. Como referencia, el precio actual de contaminar en la Unión Europea ronda los 33 euros (40 dólares) la tonelada.

 

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Para Breeden, si el bolsillo se ve golpeado es posible que los cambios se hagan más rápido: “si el riesgo tiene un precio, impulsará los comportamientos correctos”, asegura. Reseña la agencia Bloomberg que el Banco de Inglaterra fue el primer organismo emisor importante en poner el clima en el centro de su análisis, y el exgobernador Mark Carney defendió el tema mientras más de 200 naciones trabajaban para sellar el Acuerdo de París en 2015.

 

El año pasado, la petrolera británica BP adoptó la suposición de que los precios alcanzarían los 100 billetes verdes por tonelada en 2030, frente a la cifra de $40 por tonelada que tenía en cuenta anteriormente. En el sistema de comercio de emisiones de la UE, el carbón promedió €25 euros la tonelada en 2020, y desde el mes pasado se mantiene por encima de los 30 euros. Pero Breeden dijo que las empresas deberían considerar los precios futuros del carbono, en lugar de los actuales.

 

LChR