Uno de los pilares del vertiginoso repunte de las materias primas de este año, la demanda china, puede estar tambaleándose. Pekín se recuperó económicamente de la pandemia en gran medida gracias a la expansión del crédito y a un boom de la construcción financiada que absorbió materias primas de todo el planeta. Así gastó 150.000 millones de dólares sólo en petróleo, hierro y cobre en los primeros cuatro meses este año. El resurgimiento de la demanda y el aumento de los precios suponen 36.000 millones de dólares más que en el mismo periodo del año pasado.

Pero ahora, con la consiguiente subida de las materias primas en todo el mundo hasta alcanzar máximos históricos, China intenta moderar los precios y reducir parte de la espuma especulativa que ha disparado a los mercados. El Banco Popular, que no quiere inflar las burbujas de activos, también restringió el flujo de dinero a la economía desde el año pasado, aunque de forma gradual para evitar que descarrile el crecimiento. Al mismo tiempo, la financiación de los proyectos de infraestructuras ha mostrado signos de ralentización.

Los datos económicos de abril sugieren que tanto la expansión económica de China como su impulso crediticio —es decir, el nuevo crédito como porcentaje del PIB— pueden haber tocado ya techo, lo que sitúa el repunte en una base precaria. El impacto más evidente del desapalancamiento de China recaería en los metales vinculados al gasto inmobiliario y de infraestructuras, desde el cobre y el aluminio hasta el acero, y su principal ingrediente, el hierro.

El impacto del retroceso del crédito chino podría extenderse a lo largo y ancho, amenazando el repunte de los precios mundiales del petróleo e incluso los mercados de cultivos de China. Y, aunque la restricción de la oferta monetaria no ha impedido que muchos metales alcancen niveles muy altos en las últimas semanas, algunos, como el cobre, ya ven cómo los consumidores se alejan de los precios más altos.

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El desfase entre la retirada del crédito y el estímulo de la economía, y su impacto en las compras de materias primas de China, puede significar que los mercados aún no han tocado techo. Sin embargo, es posible que sus empresas acaben por suavizar las importaciones debido al endurecimiento de las condiciones crediticias, lo que significa que la dirección del mercado mundial de materias primas dependerá de la medida en que la recuperación de las economías, incluidas las de Estados Unidos y Europa, pueda seguir impulsando los precios al alza.

En términos generales, el endurecimiento de la política de Pekín no supone un desastre para los toros de las materias primas. Por un lado, es poco probable que las autoridades aceleren el desapalancamiento a partir de ahora, según los últimos comentarios del Consejo de Estado, el gabinete de China.

LChR/Bloomberg