A pesar del cierre de restaurantes, cines y estadios por la pandemia, la gente no ha parado de comer azúcar.

Un frenesí de compras, la acumulación de existencias y otros factores generados por el Covid19 significaron que a la demanda mundial le fue bastante bien la temporada pasada, demostrando que algunos de los principales comerciantes de azúcar del mundo estaban equivocados en sus predicciones. Es más: se espera que el consumo repunte a un récord en el año que comenzó en octubre, según el investigador del Green Pool Commodity Specialists, Tom McNeill, cuenta desde su oficina en Brisbane, Australia.

En verdad, el cambio radical es generado desde las primeras etapas del coronavirus, cuando los cierres de locales en todo el mundo afectaron las ventas del sector alimentario, desde las bebidas suaves hasta chocolate. Esto generó que millones descubrieran desde sus casas la afición por la cocina y los dulces, compraran grandes cantidades para abastecerse o, como pasó en Asia, para garantizar los suministros en caso de interrupciones en los envío.

 

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Señala la agencia Bloomberg que el consumo de azúcar es increíblemente difícil de medir y los comerciantes solo tienen una mejor idea de lo que realmente sucedió cuando llegan los datos, generalmente con gran retraso. Green Pool, que en algún momento esperaba que la demanda cayera en un millón de toneladas métricas, ahora ve una disminución de solo 100 mil toneladas. Otra firma similar, ED&F Man Holdings, cree que la demanda habrá caído a lo sumo el 1 por ciento, en comparación con un pronóstico anterior del 2%.

Con la reapertura de las economías y los países lanzando vacunas, la demanda de azúcar se está recuperando justo cuando la producción en Brasil, la Unión Europea y Tailandia se encuentra bajo presión. Eso ha hecho que los futuros del azúcar negociados en Nueva York suban más del 70% desde los mínimos pandémicos de abril. Asia y África están liderando el camino, y la demanda en Estados Unidos y Europa se proyecta con pocos cambios, dijo erl analista de JPMorgan Ruhani Aggarwal, desde India. Indonesia y China están acumulando existencias a medida que la pandemia agita las cadenas de suministro, lo que incita a los gobiernos a tratar de mantener los suministros suficientes.

Las refinerías de Indonesia, el mayor importador mundial de azúcar en bruto, generarán un 10% más este año, según la Asociación de Refinadores de Azúcar del país. China compró un récord de 5,3 millones de toneladas de azúcar en 2020 después de que Pekín relajara el control sobre esas importaciones por encima de las cuotas arancelarias bajas, mostraron datos de aduanas.

India, el principal consumidor, verá un repunte del consumo de hasta un millón de toneladas esta temporada, según Rahil Shaikh, director gerente de la empresa comercializadora agrícola Meir Commodities India Pvt.

 

LChR/Bloomberg