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El Golfo busca nuevos “bonos verdes” tras los $600 millones recogidos por Catar

Parecería ficción que en una zona conocida por sus pozos de petróleo, grandes cargueros de crudo y plantas de gas natural en expansión, alguien estuviera pensando en emitir deuda para financiar proyectos “verdes”. Y no solo eso, sino que tuviera éxito haciéndolo. Pero cuando el mundo financiero vio cómo se disparó la demanda de las notas tanto de la Saudi Electricity Company como del Qatar National Bank, los inversores corrieron a buscarlos sin mirar a los lados.

 

Esta tendencia iniciada por Catar en la zona del Golfo y seguida luego por los saudíes es, según el jefe de investigación de Emso Asset Management en Nueva York, Patrick Esteruelas, “la combinación de unas beneficiosas relaciones públicas con la oportunidad de aprovechar unos capitales cada vez más proclives a invertir en proyectos amigables con el ambiente”. A su juicio, eso significa que habrá un aumento significativo en la emisión de “bonos verdes” de la zona en el futuro cercano. En lo que respecta a la región de Medio Oriente y el Norte de África, la caída de los precios del petróleo generada en parte por el coronavirus recordó a todos la importancia de la diversificación en ámbitos muy separados de la generación de energía. Y como señala la agencia Bloomberg, aunque no todos están convencidos de que los bonos ambientales, sociales y de gobernanza, o ESG, van mucho más allá de las buenas relaciones públicas, la prisa mundial por colocaciones importantes significa que se vienen más emisiones de la región.

 

En números

El sukuk verde de Saudi Electricity fue el primero de este tipo en el principal productor y exportador de petróleo del mundo: recogió mil 300 millones de dólares. El Qatar National Bank, por su parte, levantó 600 millones de dólares en capital fresco y ayudó a impulsar las colocaciones en la región MENA a casi 2 mil 500 millones este año, 5 veces más que en todo 2017, cuando la región emitió su primera deuda verde. Además, recientemente trascendió que Egipto está terminando de afinar los detalles de su particular emisión de deuda por 500 millones de billetes verdes.

 

Los números ilustran la necesidad que hay de emitir deuda: según la agencia Fitch, los saudíes ingresaron en el segundo trimestre un 50% menos de dinero en comparación con el año pasado, lo que disparará su déficit al 15 por ciento en 2020. Pero mientras algunos analistas, como Thomas Le Guay, de Moody’s Investors Service, creen que las economías del Golfo son buenas plazas para estas emisiones de deuda debido a que sus altos niveles de contaminación son una preocupación real, para el administrador de fondos GAM Investments, Paul McNamara, esta es una emisión de deuda como cualquier otra, solo diferenciada por la etiqueta de “verde”.

 

Al final, todo se trata de cómo se manejen los fondos y de cómo van a obtener rentabilidad. Es muy importante que los emisores del Golfo, sean soberanos o corporativos, obtengan vías de financiación más amplias para el futuro cercano.

 

LChR