La compañía Tsingshan Holding ha hecho numerosos movimientos osados en su camino para ser hoy la mayor productora de níquel del mundo, pero su nuevo plan para suministrar metal barato y limpio a los fabricantes de automóviles podría ser su mayor avance hasta ahora: sorprendió al mercado del níquel dos veces este mes al apuntar a dos desafíos importantes para los fabricantes de vehículos eléctricos y sus baterías: primero, obtener suficiente níquel, y segundo, garantizar que se entregue de manera respetuosa con el clima.

Hace unas semanas, un tal Elon Musk, de Tesla, dijo que el suministro de níquel es el que más le preocupa, mientras busca aumentar la producción de celdas de batería, y el año pasado prometió un «contrato gigante» para que los mineros fomenten la producción. Sin nuevas fuentes de suministro, dijo, la robusta industria de los vehículos eléctricos podría enfrentar una escasez crítica en unos pocos años.

Trabajar en equipo con Tsingshan parecería ser una opción obvia para Tesla y sus rivales, pero no solo buscan níquel abundante y barato, también quieren que sea verde. El níquel es una industria sucia, y el ascenso de Tsingshan se debió en gran parte al desarrollo de un proceso de producción de bajo costo que también es extremadamente intensivo en carbono.

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Menos carbono a toda costa

Su promesa de ser más ecológico es una muestra dramática de cómo la lucha contra el cambio climático está obligando a los productores con malos antecedentes medioambientales a encontrar nuevas soluciones para los clientes más exigentes. El poder financiero y la historia de innovación de Tsingshan sugieren que, en unos pocos años, puede emerger como uno de los principales proveedores de níquel verde.

Tsingshan también se beneficia del sólido apoyo del gobierno en Indonesia después de ayudar a transformar el archipiélago en un corazón de producción de níquel y acero inoxidable. Ahora, los funcionarios están buscando inversiones de Tesla y otros actores clave en la industria de las baterías para asegurarse de que desempeñe un papel igualmente crítico en la revolución de los vehículos eléctricos.

Los anuncios de la asiática amplían una lista de avances comerciales y tecnológicos que revolucionaron los mercados de metales en los últimos meses. A Tsingshan se le atribuye ser pionero en el uso a gran escala de arrabio de níquel, un producto semirrefinado y una alternativa de bajo costo al metal puro, para fabricar acero inoxidable. También se benefició de la decisión de invertir en Indonesia durante la década de 2000. En ese momento, las reservas de níquel de la nación no estaban probadas, por lo que era una medida arriesgada. Ahora, Indonesia es el mayor productor y Tsingshan dirige plantas de arrabio de níquel y un complejo de acero inoxidable en Sulawesi.

LChR/Bloomberg