Mouctar Diakhaby es francés y tiene 24 años. Su sangre tiene orígenes en Guinea, África.

Su futuro está marcado en un deporte amado por millones de personas en todo el planeta, el fútbol y su nombre retumbó esta semana, estamos seguros no de la forma que él hubiese querido: siendo campeón, firmando un contrato millonario, o marcando un gol para ganar un encuentro importante.

Como jugador profesional del equipo Valencia Club de Fútbol, perteneciente a La Liga española, el pasado fin de semana se convirtió en otra supuesta víctima de racismo en el fútbol, victimizado, presuntamente, por uno de sus rivales Juan Cala del Cádiz.

Las reacciones

Un episodio sucedido al minuto 36 de encuentro, momento en el que los que observaban el compromiso se mostraron asombrados porque el conjunto valenciano abandonaba el campo. La razón, el supuesto comentario de Cala acerca del color de piel de Diakhaby.

Aunque a la postre, Valencia volvió al campo, las muestras de apoyo hacia el francés no se hicieron esperar. Atletas en el mundo llenaron las redes sociales de comentarios a su favor, 48 horas después, más calmado, aunque todavía con algo de emociones, Mouctar Diakhaby dio su versión de los hechos en un vídeo que colgó en sus redes sociales.

“Esto el algo que no se puede tolerar. Hoy (pasado miércoles) estoy más tranquilo, pero en aquel momento me dolió. Tanto mis compañeros como yo hicimos lo correcto, incluso volver a salir a jugar, pues debíamos hacerlo por el equipo que representamos”, mencionó.

Juan Cala también dio su versión de los hechos, amenazó con demandar, pero el pasado miércoles la empresa encargada de transmitir los encuentros difundieron videos en los que se escucha, sin ninguna duda, el insulto.

Esto provocó que la Real Federación Española abriera un expediente de investigación contra Cala en lo que se ha llamado la política de “Tolerancia Cero” ante el racismo en el fútbol.

Solidaridad

Zinedine Zidane el francés de origen argelino, entrenador del club Real Madrid, también con antecedentes en su época de jugador de haber sufrido ataques de ese tipo también se pronunció sobre lo que sucedió.

“El racismo debe ser tolerancia cero. Hay muy poco más que opinar acerca de eso. Obviamente todo deriva del respeto, pero, aunque no sé bien qué ocurrió porque no estuve ahí, todo lo que tenga que ver con el racismo es tolerancia cero”, acotó.

A pesar de todo el movimiento, los casos de racismo en el fútbol parecen ir en aumento. ¿Es una realidad magnificada por las redes sociales y la sociedad global? ¿Está el mundo experimentando un retroceso social en cuanto a sus valores y ello se refleja en la discriminación por color de piel, sexo, raza o religión?

Están frescos todavía los casos de Sebastian Coltescu, aquel cuarto árbitro que discriminó a Pierre Webó, asistente del Estambul Basaksehir, en el partido de UEFA Champions League ante el PSG, o del jugador uruguayo Álvaro González que presuntamente insultó a Neymar también en un juego internacional.

Jugadores, árbitros, hinchadas completas como la del Vitoria Guimaraes que insultaba al futbolista Moussa Marega cada vez que tenía la pelota parecen dar una razón al tema del retroceso.

También otras manifestaciones

Pero eso no es todo, esta misma semana la jugadora del Real Madrid Femenino, la arquera Misa Rodríguez tuvo que borrar un tuit celebrando una victoria de su equipo simplemente porque compartió la fotografía del mismo con el jugador Marco Asensio, también del Real Madrid masculino junto con la frase “Misma Pasión”.

La FIFA durante los últimos años con campañas como Stop the Racism ha intentado crear conciencia sobre el tema. Quizá llegó la hora de hacerlo de forma más fuerte, pero esas decisiones, que se preveen se tomen las próximas semanas, podrían reafirmarlo o ignorarlo, tal como ha sucedido antes.

Mientras tanto, la esperanza se mantiene con equipos como Paris Saint Germain tienen en su nómina jugadores de 11 nacionalidades distintas.

El fútbol es en esencia una de las manifestaciones multiculturales más celebradas en el mundo.

Su credo es de igualdad. Una condición que, ojalá, no quede más en duda en un futuro.