Cuando Exxon Mobil decidió abandonar un gran yacimiento petrolífero en Irak, el gobierno de ese país asumió el inusual papel de vendedor. Los funcionarios iraquíes presentaron West Qurna-1 a posibles compradores de entre las grandes empresas de Exxon, incluida su archirrival Chevron… No hubo ningún comprador.

Esta inédita situación dejó a Irak con muy pocas opciones: vender a una de las grandes petroleras chinas respaldadas por el Estado, o recomprar la participación de Exxon. El proceso de venta sigue sin resolverse, pero cualquiera de los dos resultados sería un poderoso indicador de lo que está ocurriendo en el mercado mundial del petróleo. Con la retirada de las grandes petroleras de Estados Unidos y Europa, los campeones nacionales del petróleo están dispuestos a llenar el vacío.

Las grandes petroleras -un grupo que, además de Exxon y Chevron, incluye a BP, Shell, Total, Conoco y Eni- se están reduciendo, incluso a pesar de que la demanda de combustibles fósiles se mantiene fuerte y con buenas perspectivas después de la pandemia. Una de las claves es que actualmente están sometidas a una presión creciente para que reduzcan su deuda y, al mismo tiempo, reduzcan los gases de efecto invernadero al tiempo en que se realiza la transición a las energías renovables. En las últimas semanas, Exxon y Chevron han sido reprendidas por sus propios accionistas por cuestiones climáticas, mientras que Shell acaba de perder un juicio en La Haya por el ritmo de su abandono del petróleo y el gas.

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La hora de los peces pequeños

Las compañías petroleras nacionales, o NOC, están en gran medida protegidas de esas presiones. Cuando los propietarios son los gobiernos, no los accionistas, no hay miembros disidentes en los consejos de administración, como los que ahora se sientan en Exxon. Eso significa que los productores estatales de petróleo, como los que pueblan la OPEP+, pueden ser los compradores de último recurso para los proyectos de combustibles fósiles que están siendo desechados por las «supermajors», en plena retirada.

Las empresas estatales también pueden absorber cuota de mercado simplemente produciendo el petróleo que sus rivales del sector privado no producen. Saudi Aramco y Abu Dhabi National Oil están gastando miles de millones para aumentar sus respectivas capacidades de producción en un millón de barriles diarios cada una, y Qatar Petroleum está gastando más de 30.000 millones de dólares para aumentar sus exportaciones de gas natural licuado en más de un 50%. (Aramco y Abu Dhabi National Oil declinaron hacer comentarios).

LChR/Bloomberg