Zoila Cainero Linares (Perú)

A un año  de la declaración del estado de emergencia por la pandemia de la Covid-19  en el Perú, el balance sanitario, socioeconómico y político, es todavía adverso.

Según datos del Ministerio de Salud, Perú registra más de  50 mil  fallecidos por coronavirus. Además existen más de  1 millón 400 mil personas infectadas

De otro lado, la llegada de un millón de vacunas del laboratorio Sinopharm  y más de 200 mil dosis de la vacuna de Pfizer alientan la esperanza de combatir al temible Sars Cov-2. Ya que el plan de vacunación de este año apunta a inmunizar a 20 millones de personas.

El ministro de Salud, Oscar Ugarte indicó que está en trámite el proceso para adquirir cinco millones de dosis de  la vacuna de Sinopharm, y  hay contrato con Pfizer por 20 millones de vacunas.

La Covid-19  además de una crisis sanitaria  generó  en el  Perú el escándalo político denominado “vacunagate”, que estalló en febrero de este año, en plena segunda ola de contagios, y que sacó a la luz las vacunaciones irregulares de más de cien altos funcionarios, familiares e invitados.

La revelación arrastró a la propia ministra de Salud Pilar Mazzetti, quien terminó renunciado, siendo reemplazada, por el actual  titular Oscar Ugarte, que es el quinto ministro de Salud que tiene el Perú desde que irrumpió la pandemia.

Y como ocurrió  en la mayoría de países del mundo, la COVID-19  también desplomó la economía  peruana, que en el 2020 se contrajo  al  -12% y aunque los pronósticos de cierre para el año 2021 son alentadores, el impacto en sectores del comercio, servicios y manufactura, así como la extensión del confinamiento hasta el 2 de setiembre, siguen aumentado la informalidad y  la tasa de desempleo.

En cuanto a lo social, los índices revelan que el nivel de pobreza se incrementará al 30%, lo cual conllevaría a que más de tres millones de personas regresen a la pobreza como consecuencia directa de la COVID-19.

Según los expertos, a menos de un mes de las elecciones generales y a tan solo cuatro meses del Bicentenario de su Independencia, el Perú afronta duros retos como: reactivar la economía, revertir el deterioro social y mantener su precaria estabilidad política.