La gigante energética brasileña, Petrobras, suscribió un contrato de 32,9 millones de reales, equivalentes a 5,89 millones de dólares, con Fundo de Investimento em Participações Multiestratégia Pirineus (FIP Pirineus) para vender su participación de 51% en la planta Mangue Seco 2. La unidad forma parte del complejo eólico Mangue Seco, con una capacidad instalada total de 104MW en el estado de Rio Grande do Norte, y también comprende los parques Mangue Seco 1, 3 y 4, en las que Petrobras vendió sus cuotas a Vinci Infraestrutura Gestora de Recursos, el pasado enero. Su participación en Mangue Seco 1 fue de 42,5 millones de reales, y Mangue Seco 3 y 4 recaudaron un total de 89,9 millones.

Petrobras indicó en un comunicado que la operación está en línea con su estrategia de optimización de cartera, para pasar a enfocarse en la reducción de su deuda y concentrar los recursos en campos de petróleo y gas de aguas profundas y ultraprofundas. Sin embargo, afirma que mantiene su compromiso con la transición a una economía con bajas emisiones de carbono mediante la inversión en tecnologías de descarbonización de la producción y el desarrollo de combustibles más eficientes y sostenibles. En cualquier caso el papel de Petrobras en la transición energética sigue siendo incierto, ya que la empresa se retira de los segmentos de energía renovable y biocombustibles y reduce su huella en la industria nacional del gas natural. Ya el año pasado suspendió un proyecto que requería la instalación de una planta de generación de energía eólica marina en su campo Ubarana, en el estado de Rio Grande do Norte.

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En el segmento de biocombustibles, Petrobras vendió los productores de etanol/biodiésel Guarani, Nova Fronteira, Belém Bioenergia Brasil, BSBios y Bambuí Energia y tiene en venta PBio (Petrobras Biocombustíveis).

La cartera de energía renovable de la compañía ahora se limita a una planta de energía solar fotovoltaica en Alto do Rodrigues, estado de Rio Grande do Norte, como parte de su programa de investigación y desarrollo, así como a dos participaciones indirectas en las pequeñas hidroeléctricas Areia (11,4MW) y Água Limpa (14MW) en el estado de Tocantins. Y ambas están incluidas en su programa de desinversión.

La estrategia de la estatal contrasta con la creciente participación de las energías renovables en la cartera de compañías europeas, como BP Energy, Galp, Equinor, Shell y Total, que también han invertido en fuentes de energía alternativas en Brasil.

Al menos en América Latina, Petrobras no está sola cuando se trata de invertir en proyectos de generación renovable, ya que, por ejemplo, la mexicana Pemex también ha limitado su agenda de transición energética a la reducción de emisiones de CO2 hasta ahora

LChR