Cualquier entusiasta de los drones que haya pedido para navidad un dron Mavic 2, podría considerarse afortunado, considerando que cuesta 1.500 dólares y tiene una cámara de última generación, uno de los modelos bandera del fabricante DJI. Pero hace solo unos días, el Departamento estadounidense de Comercio agregó a DJI a una lista de empresas chinas sancionadas, que según dice, han estado involucradas en violaciones a los derechos humanos. Esta medida hará aún más difícil que la compañía se haga con los suministros estadounidenses necesarios para seguir operando, y amenaza con remover el mercado global de drones con cámara, que es dominado por DJI.

 

En 2017, el fabricante anunció un acuerdo “de cooperación estratégica” para proporcionar drones policiales a la oficina de seguridad pública de Xinjiang, la región del noroeste de China que alberga una red de campos de internamiento construidos para retener a personas que son consideradas una amenaza para el Estado. DJI dijo estar “decepcionado” por la medida y agregó que sus clientes en Estados Unidos pueden seguir comprando sus productos con normalidad. Ya en el pasado, sin embargo, DJI había dicho que estaba siendo atacado por razones comerciales debido a su posición dominante en el mercado de drones con cámaras. Para el abogado Brendan Groves, jefe de Asuntos Regulatorios y Políticos de Skydio, un rival directo con sede en los Estados Unidos, “es sorprendente de DJI no estuviera en la lista antes.

 

Aunque la empresa no ha publicado sus cifras de ventas, se calcula que produce entre el 70 y el 80 por ciento de los drones comerciales del mundo, y más de tres cuartas partes de los que existen actualmente en Estados Unidos. Solo en ese país, este año se han vendido unas 7 millones de unidades. Pero la afectada con la medida no es solo DJI sino varias empresas estadounidenses, como Intel, cuyo procesador funciona en los drones XT, o a Flir, de California, que fabrica una cámara infrarroja para drones llamada Zenmuse.

 

Para los drones chinos las amenazas pueden ser aún mayores, toda vez que a principios de año se redactó una orden en la Casa Blanca, que algunos sectores quieren desempolvar, que puede bloquear que los drones de las agencias federales utilicen partes chinas. Y en un gesto aún más significativo, prohíbe que estos aparatos sobrevuelen tierras federales, que son un 28 por ciento del territorio de los Estados Unidos.

 

LChR