El repunte económico previsto para América Latina este año se enfrenta a los riesgos derivados del reciente resurgimiento de Covid-19 y de la lentitud en la aplicación de las vacunas, dijo el Fondo Monetario Internacional.

La persistencia de la crisis sanitaria en muchos países ensombrece las perspectivas a corto plazo de la región, según escribieron funcionarios del FMI, entre ellos el director del Hemisferio Occidental, Alejandro Werner, en una entrada de blog publicada esta misma semana. La renta per cápita de la región no volverá a su nivel anterior a la pandemia hasta 2024, lo que supone una pérdida del 30% respecto a la tendencia anterior al virus.

Brasil recuperará su nivel de producción anterior a la pandemia en 2022, junto con algunos países centroamericanos que se benefician del comercio y las remesas resultantes del estímulo fiscal estadounidense. México se recuperará en 2023, y las economías caribeñas dependientes del turismo serán las últimas en recuperarse en 2024.

A pesar de las advertencias, la región crecerá el 4,6%, medio punto más de lo previsto en enero, y se recuperará de la contracción del 7% del año pasado, según dijo el FMI en la actualización de las Perspectivas de la economía mundial de la semana pasada, gracias a la subida de los precios de las materias primas, las remesas y una mayor producción manufacturera. Pero esta cifra está por debajo de la media del 5,8% de los mercados emergentes, excluida China.

Perú será el país que más crezca, con un 8,5% en 2021, seguido de Chile, con un 6,2%, un 5,8% para Argentina, un 5,1% para Colombia, un 5% para México y un 3,7% para Brasil, según las previsiones del fondo. Se espera que la pobreza en la región haya crecido en 19 millones de personas, el equivalente a toda la población de Chile o Ecuador.

Se espera que la pandemia deje daños duraderos a través del cierre de escuelas, que fue más prolongado que en otras regiones. Los estudiantes de entre 10 y 19 años podrían esperar un 4% menos de ingresos de media a lo largo de su vida si no se recuperan los días de clase perdidos a partir de 2020, dijo el FMI, y los estudiantes de Brasil se encuentran entre los más afectados de las mayores economías. Las pérdidas educativas empeorarán la desigualdad de ingresos y los ya bajos niveles de educación, dijo el fondo.

Los países de la región deben mantener políticas fiscales y monetarias de apoyo en la medida de lo posible, mientras que los que tienen presupuestos ajustados deben volver a priorizar el gasto hacia la asistencia sanitaria y el apoyo a los hogares. La curación de las cicatrices a largo plazo requerirá cambios estructurales para mejorar el acceso a la educación y la sanidad de alta calidad, según el Fondo.

LChR