Hay un metal que está dejando atrás a todas las materias primas —e incluso al Bitcoin— este año, con un crecimiento de más del 100% en 2021. Sin embargo, no está al alcance de todos el comprarlo. Ese es el reto, precisamente.

El iridio, uno de los metales preciosos más raros y que se extrae como subproducto del platino y el paladio, se ha revalorizado un 131% desde principios de enero, haciendo que la ganancia del 85% del Bitcoin sea un chiste. El iridio se ha revalorizado debido a las interrupciones del suministro en el último año y al aumento de la demanda para su uso en pantallas electrónicas, según el refinador Heraeus Group.

Como tiene un mercado mucho más pequeño que el de sus metales hermanos más famosos, los problemas de producción pueden tener un gran impacto en los precios. También es difícil apostar por él, ya que la demanda está dominada por los usuarios industriales. El iridio no se negocia en una bolsa ni a través de fondos cotizados, los compradores minoristas se limitan a los lingotes de un puñado de distribuidores y los pocos inversores importantes que negocian con él van directamente a los productores.

El iridio, que también se utiliza en las bujías, ha subido a 6.000 dólares la onza, según datos de Johnson Matthey Plc. Esto hace que sea más de tres veces más caro que el oro. Buena parte de su atractivo se debe a la limitada inversión en la producción de platino, que se utiliza en gran medida en los catalizadores de los automóviles para frenar las emisiones, mientras que los inversores sopesan el posible aumento de la demanda de platino de las nuevas tecnologías del hidrógeno frente al cambio a los vehículos eléctricos.

Las perspectivas de escasez de oferta también han contribuido a la subida de los precios de otros metales del grupo del platino. El paladio está un 9% por debajo de su máximo histórico, el rodio ha alcanzado esta semana un récord de 29.800 dólares la onza y el rutenio ha subido hasta un máximo de casi 13 años.

LChR