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Universidades de Catar, Perú y México destacan en el desarrollo de respuestas a la crisis del coronavirus

Las universidades de las economías emergentes han desempeñado un papel fundamental en la respuesta a la crisis del coronavirus.

Uno de los principales efectos del bloqueo mundial del coronavirus ha sido la migración de las actividades empresariales y sociales y de los servicios públicos en línea. En respuesta, las universidades han estado desarrollando soluciones digitales para ayudar a los ciudadanos a adaptarse al Covid-19 en la vida cotidiana.

Por ejemplo, el Instituto de Investigaciones Informáticas de Qatar, que forma parte de la Universidad Hamad bin Khalifa, ha colaborado con el Ministerio de Salud Pública en el desarrollo de una serie de nuevas plataformas digitales.

En un esfuerzo por reducir la presión sobre el sistema de salud del país, el Instituto de Investigaciones Informáticas de Qatar lanzó una aplicación de autoevaluación en línea que educa a los usuarios sobre los síntomas del Covid-19, y aconseja cuándo buscar ayuda médica.

En otros lugares, su plataforma de detección de “noticias falsas”, conocida como Tanbih, se está desplegando en la lucha contra la desinformación relacionada con el virus, mientras que su plataforma de procesamiento de datos Rayyan ayuda a los expertos en atención de la salud y a los investigadores a procesar la enorme cantidad de información relacionada con el virus que está surgiendo diariamente.

Otro ejemplo significativo del esfuerzo de las universidades de los países de economía emergentes es el de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, la principal universidad médica del Perú, la cual está colaborando con Farvet, una empresa biofarmacéutica local, para desarrollar una vacuna contra el virus. La droga se probará en octubre, y se espera que esté lista para el próximo año.

“No siempre podremos comprar o importar soluciones”, dijo Mirko Zimic, el biofísico que dirige el proyecto, a la revista Nature. “Mi sueño es que en el Perú, así como en varios países de América Latina, empecemos a producir nuestras propias vacunas.”

En México, mientras tanto, se están desarrollando cuatro vacunas distintas en cuatro universidades diferentes, entre ellas la Universidad Nacional Autónoma de México en la Ciudad de México, y cada una de ellas emplea un enfoque diferente. La iniciativa está coordinada por el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional. Al igual que en el Perú, se hace hincapié en la satisfacción de la demanda nacional.

Independientemente de que esas iniciativas permitan o no a los países producir sus propias vacunas, deberían tener efectos positivos en sus respectivas capacidades de investigación y producción en el futuro.