Los mercados financieros argentinos están poco menos que muertos, desde los de acciones y los bonos hasta los mercados de divisas tradicionales. Los volúmenes de transacciones se vinieron abajo luego de que el gobierno impusiera duras restricciones monetarias en el período previo al impago de la deuda del año pasado.

Sin embargo, hay un pequeño espacio en un rincón desconocido, donde las casas de bolsa están haciendo muchos negocios —y obteniendo ganancias récord— al manejar los tipos de transacciones complejas que los argentinos utilizan para convertir pesos en dólares y eludir los límites que el gobierno impuso a la obtención de divisas. Al menos cinco empresas registraron aumentos de ingresos del 500% o más el año pasado, y una de ellas, una gran tienda llamada Allaria Ledesma, registró un aumento del 2.200%.

«Estamos atravesando un boom», dijo el director ejecutivo de Balanz Capital, Julio Merlini, que ha duplicado su base de clientes y aumentado su plantilla en más de la mitad desde que se impusieron los controles en 2019, según admitió a la agencia Bloomberg. «La gente dejó de invertir en fondos comunes de inversión y depósitos a plazo y está dolarizando las carteras».

Pero mientras los argentinos rehúyen de las inversiones tradicionales para centrarse en convertir sus activos a dólares antes de que el peso se debilite aún más, los bancos tienen prohibido operar en los llamados mercados de swaps de blue-chip que se utilizan para conseguir divisas. Esto ha contribuido a que el sector haya tenido su peor rendimiento en 13 años. Un flujo constante de banqueros se ha ido para unirse a las casas de bolsa desde que se pusieron las restricciones en 2019, y Merlini estima que pueden ganar alrededor de un 50% más en sus nuevos trabajos.

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Una carrera de larga data

Todo es parte de las secuelas de la decisión del expresidente Mauricio Macri de imponer controles de capital en medio de una carrera por las puertas después de que la oposición política ganara una primaria clave en 2019. La medida dejó a los inversores extranjeros sin una forma fácil de sacar su dinero del país, y redujo la capacidad de los argentinos para comprar dólares, dejándoles ver el valor de sus ahorros en pesos caer en medio de una inflación desenfrenada o buscar un escape en el canje de acciones.

El «contado con liquidación», «contado con liqui» o CCL, existe desde hace casi dos décadas en Argentina, y su uso llega a su punto álgido cuando se endurecen las restricciones y se deterioran las perspectivas del peso. Suele realizarse comprando activos en pesos a nivel local y vendiéndolos en el extranjero a cambio de dólares, lo que crea un tipo de cambio que actualmente es un 38% más débil que el oficial.

Es uno de los tipos de cambio paralelos que se han impuesto en Argentina en medio de las turbulencias económicas de los últimos años. El país se ha visto sacudido por una caída del 60% para el peso desde finales de 2018, un impago de 60.000 millones de dólares por parte del gobierno federal y el peor colapso económico desde 2002 el año pasado en medio de uno de los cierres pandémicos más estrictos de la región.

Mientras el canje de blue-chips despegaba, las transacciones financieras más típicas han visto reducidos sus volúmenes. Las entidades financieras negociaron una media diaria de 167 millones de dólares en el mercado de divisas al contado el año pasado, un 67% menos que un año antes. El volumen de renta fija en el Mercado Abierto Electrónico, que es propiedad de los bancos, cayó más de la mitad, hasta los 96.000 millones de dólares.  Pero en la Bolsa de Valores de Argentina, mayoritariamente dominio de los corredores, el volumen de renta fija se disparó un 57% en 2020, hasta los 247.000 millones de dólares.

Los cambios han impulsado un aumento de las salidas de los bancos, ya que los profesionales de la inversión buscan salarios más altos y menos escrutinio regulatorio. Al menos una docena de destacados banqueros han hecho el cambio desde mediados de 2019, incluyendo el salto del operador de HSBC Plc Juan Manuel Truppia a TPCG Valores. Otros movimientos de alto perfil incluyen el cambio de Manuel Rocha-Nan de jefe de ventas corporativas en Banco Galicia a Max Capital, y Carolina Gialdi, un estratega de renta fija en BTG Pactual, que también se unió a Max Capital.

LChR/Bloomberg