El gobierno de Portugal ordenó el cierre de las fronteras con España a partir de este viernes 29 de enero con el objetivo de intentar contener la expansión de los contagios de coronavirus que ya ha alcanzado niveles alarmantes en ese país.

Además del cierre de la frontera con España también se limitan las salidas por mar y aire hacia otros países. La medida esta previsto que dura, al menos 15 días.

El primer ministro portugués, António Costa, señaló a través de la televisión portuguesa que la situación está “muy mal” por el crecimiento “exponencial” de los contagios en la tercera ola, que ha dejado también “un número dramático” de fallecimientos.

Las actividades escolares se mantienen hasta el 5 de febrero, otra semana, como se anunció. Y el 8 de febrero comienza un período de actividades de enseñanza no presenciales.

También se mantendrá en vigor el deber general de recogida a domicilio, en el que «la norma es quedarse en casa», salvo los viajes autorizados, es decir, la compra de bienes y servicios esenciales, la realización de actividades profesionales cuando no sea posible el teletrabajo (que es obligatorio siempre que las funciones en cuestión lo permitan, sin acuerdo de las partes) y la práctica de actividades físicas y deportivas al aire libre.