Portugal decretó el confinamiento al tiempo que organiza su estrategia de vacunación para detener el aumento del coronavirus en el país peninsular.

Un nuevo confinamiento, con reglas similares al primero, que estuvo vigente entre marzo y abril, pero con algunas excepciones. El primer ministro, António Costa, pidió a los portugueses, antes de anunciar las nuevas medidas, que se centraran en las reglas, más que en las excepciones del nuevo encierro. El deber guardar domicilio comenzó este viernes 15 de enero y debe durar un mes.

Costa dijo que las nuevas medidas se limitan al deber de «quedarse en casa», frase que también caracterizó el primer confinamiento.

“No hay fatiga que nos permita asumir este dolor colectivo de seguir teniendo más de 100 muertes al día, no es aceptable y hay que frenar esto. El mensaje fundamental de las decisiones que tomamos es volver al deber de recogida a domicilio, como lo hicimos en marzo y abril cuando cogimos con éxito la primera ola. No nos centremos en la excepción, sino en la regla. La regla es simple: cada uno de nosotros debe quedarse en casa”.

El primer ministro afirmó que es necesario «detener el crecimiento de la pandemia, salvar vidas, aplastar la curva, proteger el Servicio Nacional de Salud (SNS), apoyar a los profesionales de la salud y asegurar que los portugueses se ayuden entre sí».

La diferencia con respecto al primer confinamiento, en la primavera de 2020, es la continuación del funcionamiento normal de las escuelas, con clases presenciales. Costa destacó la necesidad de “no volver a sacrificar a la actual generación de estudiantes”. Por tanto, todos los establecimientos educativos permanecen en funcionamiento. Habrá una «campaña permanente» de pruebas de antígenos en las escuelas para reducir el riesgo de infección.