Qatar Petroleum anunció que seguirá construyendo instalaciones para capturar y almacenar más de 7 millones de toneladas por año de dióxido de carbono al menos hasta 2030. El mayor productor de gas natural licuado del mundo está promocionando cada vez más sus credenciales medioambientales, acelerando la transición a la energía limpia. Y aunque el GNL es menos contaminante que el petróleo y el carbón, los productores enfrentan grandes retos presiones para reducir los gases a medida en que las naciones buscan cumplir con unos estrictos objetivos climáticos.

 

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El ministro de Energía, Saad Sherida Al-Kaabi, anunció hace unos meses los planes para una instalación que absorbería 2 millones de toneladas por año en 2019, y en noviembre pasado, Qatar Petroleum firmó el primer acuerdo mundial de GNL a largo plazo que detalla la contaminación generada: cada cargamento enviado al comprador en Singapur revelará cuánto carbono se emitió en su producción.

 

Además de los proyectos de captura de carbono, la petrolera planea reducir en un 25 por ciento la cantidad de gases de efecto invernadero que emiten sus plantas de GNL, junto con otro 75 por ciento de contaminación en las operaciones “aguas arriba” para 2030. El comunicado adelanta que también tiene la intención de reducir la cantidad de gas que quema en sus operaciones, conocido como “flaring”, en al menos un 75% para 2030 y reducir las fugas de metano al 0,2% para 2025.

 

LChR