Hoy día, cualquier empresa o startup que quiera tener éxito al momento de «levantar» capital tiene que someterse al duro escrutinio de los inversores sobre el cumplimiento de los criterios ESG. Qué significan con exactitud estas siglas, y por qué tienen una importancia vital al momento de hacer una IPO o cambiar el modelo de negocio es algo que intentaremos aclarar en esta oportunidad desde Economía Global.

ESG son las siglas (en inglés) de «environmental, social and governance». Pero ¿a qué se refiere cada una de las letras?

  • La E de Environmental engloba el efecto que la actividad de la empresa tiene en el medioambiente, de forma directa o indirecta.
  • La S de Social incluye el impacto que una determinada empresa tiene en su entorno social, en la comunidad.
  • La G de Governance alude al gobierno corporativo de la empresa, por ejemplo, a la composición y diversidad de su Consejo de Administración, las políticas de transparencia en su información pública o sus códigos de conducta.

Señala el BBVA que las compañías incorporan cada vez más a su lenguaje estas tres siglas, ya que el peso que estos criterios tienen para los inversores en el momento de elegir una u otra inversión, es clave. De ahí el concepto relativamente nuevo de «inversión socialmente responsable», una filosofía que une los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno (ASG por sus siglas en español y ESG, en inglés) en el proceso de estudio, análisis y selección de valores de una cartera de inversión.

Un camino cambiante

Al principio eran las agencias calificadoras las que se especializaban en fijar esos conceptos, con especial hincapié en uno u otro según el sector al que pertenecía la empresa analizada. Los equipos de sostenibilidad o de RSC eran los encargados de proporcionar la información a estas agencias, que a su vez, compartían sus valoraciones con sus clientes.

Por su parte, los inversores institucionales han considerado históricamente relevante, para la inversión en bancos, los aspectos relacionados con el gobierno corporativo. En los últimos años, su interés en el clima y cuestiones sociales ha ido incrementando progresivamente. Algunas de las grandes gestoras de activos, especialmente las que tienen fondos de gestión pasiva (como Vanguard, State Street o BlackRock) y también algunas de gestión activa han creado equipos especializados, desarrollando metodologías internas para asignar sus propias calificaciones sostenibles.

De acuerdo con la Oficina de Relaciones con los Inversores del BBVA, “durante 2020 se percibió un notable incremento del análisis y demanda de información de cuestiones medioambientales y sociales por parte de los inversionistas. Por ejemplo, preguntan cuáles son los sectores más sensibles al cambio climático dentro de la cartera de préstamos y cómo está ayudando el banco a los clientes en su transición hacia una economía baja en carbono. Otros temas sobre los que ha aumentado el interés han sido por ejemplo, la diversidad y brecha salarial, ciberseguridad, protección de datos de clientes,  ética en los negocios e iniciativas en inclusión financiera en los países en desarrollo. En definitiva, aquellos temas que consideran las agencias de calificación ESG.

El Covid, siempre el Covid

El año 2020, marcado por la pandemia del COVID 19 y la crisis económica y social a nivel mundial, ha propiciado “un mayor escrutinio de los temas ESG por parte de los inversores institucionales y ‘proxy advisors’”. Así lo recoge el último Observatorio de la Inversión ESG”, publicado en marzo de 2021.

Este informe señala que el pasado año, los mayores gestores de activos a escala  mundial se dirigieron “hacia una casi completa integración de los factores ESG en sus políticas de inversión”. En este sentido, destacan dos puntos de inflexión: en marzo de 2020 la gestora BlackRock publicó una carta pidiendo a las empresas que proporcionasen información de acuerdo con las directrices de la la Junta de Normas de Contabilidad de Sostenibilidad (SASB, por sus siglas en inglés) y del TFCD. Asimismo, el 26 de enero de 2021, “en su carta anual dirigida a los CEOs, BlackRock ha reforzado su mensaje recordando a las compañías que la transición climática representa una oportunidad histórica de inversión”.

Uno de los foros internacionales que mayor conciencia ha tomado del impacto del riesgo climático en la economía y la sociedad es el Foro de Davos. Así, en 2020 estrenó el manifiesto por la sostenibilidad y la economía inclusiva, que reconoce que “el propósito de las empresas es colaborar con todos sus stakeholders en la creación de valor compartido y sostenido”. El Foro de Davos también es el responsable del compromiso de publicación de métricas ESG, ‘Measuring Stakeholder Capitalism Initiative’, adoptado por 61 empresas miembros de este foro y del grupo de primeros ejecutivos que forman parte de su Consejo de Negocios Internacionales (IBC, ‘International Business Council’).

LChR/BBVA