La energética Royal Dutch Shell está apostando por su experiencia en el comercio de energía y el rápido crecimiento en los mercados de hidrógeno y biocombustibles y comienza a alejarse del petróleo, en vez de competir contra sus rivales por el control de los activos de energía renovable.

Tanto Shell como el resto de petroleras europeas están buscando nuevos modelos comerciales para reducir su dependencia de los combustibles fósiles y atraer a los inversores preocupados por las perspectivas a largo plazo de una industria bajo intensa presión para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

En este contexto, Shell presentará su estrategia el 11 de febrero próximo, según reseña la agencia Reuters. A diferencia de Total y BP, la compañía se centrará más en convertirse en un intermediario entre los productores de energía limpia y los clientes, que en invertir miles de millones en proyectos renovables, lo que revela una visión que no se había hecho pública antes.

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Shell anunció en octubre pasado que aumentaría su gasto en energía baja en carbono y lo llevaría hasta el 25% del gasto de capital total para 2025, lo que se traduce en más de 5 mil millones de dólares al año, desde los 1,5 mil millones actuales. Sin embargo, la compañía angloholandesa mantendrá su producción general de petróleo y gas en gran medida estable durante la próxima década, para de esa manera ayudar a financiar su transición energética.

Paralelamente, BP planea recortar su producción de petróleo en un 40% para 2030 y ha dejado de lado a su equipo central de exploración de petróleo y gas para centrarse en las energías renovables, y el gasto en energía con bajas emisiones de carbono aumentará 10 veces, hasta los mil millones de dólares en los próximos años.

 

Un actor de referencia

Un aspecto central de los planes de Shell es su experiencia en el comercio de todo tipo de energía, desde petróleo hasta gas natural y electricidad, y su vasta red minorista, que tiene más puntos de venta que cualquiera de las dos cadenas alimentarias más grandes del mundo, Subway y McDonald’s. Shell ya es el principal comerciante de energía del mundo, una actividad que denomina «marketing». Comercializa alrededor de 13 millones de barriles de petróleo al día, o el 13% de la demanda mundial antes de la pandemia, utilizando una de las mayores flotas de petroleros.

La angloholandesa es también la principal comerciante de gas natural licuado (GNL), compra y vende energía, biocombustibles, productos químicos y créditos de carbono, y ahora apunta a utilizar su primera posición para atrapar una gran parte del mercado de energía baja en carbono de rápido crecimiento.

 

LChR/Reuters