La gigante crediticia Visa, que sostiene una larga lucha antimonopolio con el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, abandonó esta semana una propuesta de compra de Plaid por 5.300 millones de dólares, que iba a ser destinada a expandir los servicios de la red de tarjetas. El gobierno había amenazado con bloquear el acuerdo el pasado noviembre, al acusar a Visa de intentar comprar a la joven fintech para eliminar el peligro para su negocio de débito en línea. Ante las acusaciones, Visa respondió que el gobierno no había dado «ni una pizca de detalle» sobre cómo los productos de Plaid competirían en última instancia con el gigante de los pagos.

 

“Realmente quedó bastante claro en las últimas semanas que el Departamento de Justicia no está dispuesto a trabajar con Visa y Plaid para llevar este proceso a una conclusión oportuna y razonable”, dijo el director ejecutivo de Visa, Al Kelly, a los analistas en una conferencia telefónica esta semana. «Por lo tanto, decidimos no dedicar más tiempo a esta adquisición». El gobierno calificó la medida como «una victoria para los consumidores estadounidenses y las pequeñas empresas».

 

Según el organismo, “los consumidores y dueños de negocios estadounidenses dependen de Internet para comprar y vender bienes y servicios, y Visa, que tiene un inmenso poder en el débito en línea en Estados Unidos, ha extraído miles de millones de dólares de esas transacciones. Ahora que Visa ha abandonado sus anticompetitivas intenciones, Plaid y otros innovadores fintech son libres de desarrollar alternativas a los servicios de débito de Visa».

 

¿Plaid quién?

Los bancos y las nuevas empresas utilizan los servicios de Plaid para acceder a los datos financieros de los consumidores. Esta compañía ahora tiene más de 4000 clientes, incluidos Alphabet y Microsoft. Pero Visa no es el único accionista de referencia en la fintech: también están Goldman Sachs y Citigroup, así que está por verse cuál será la respuesta de los cientos de bancos que se unieron a la plataforma en los últimos meses, desde que Visa anunció su intención de comprar.

 

El negocio de débito de Visa se ha enfrentado a un escrutinio creciente por parte de los reguladores antimonopolio. La Comisión Federal de Comercio emitió una demanda de investigación civil el año pasado en busca de documentos adicionales después de que la Oficina de Competencia de la agencia comenzara a investigar si sus acciones prohibían la capacidad de los comerciantes para enrutar ciertos pagos a través de redes de débito alternativas.

 

La gigante crediticia ganó 4 mil millones de dólares de su negocio en 2019, y aproximadamente la mitad de eso provino de sus operaciones en línea.

 

LChR