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Ya no estoy aquí, una obra de enorme calidad visual y narrativa

David Blanco.

Seguimos en la sección Al Ritmo de la Gran Pantalla en Golfo Radio. Esta es una sección patrocinada por Viva México, tu restaurante de comida auténtica mexicana, en Doha-Catar. Como prometimos la semana pasada, hay toca hablar de ‘Ya no estoy aquí’, la película que arrasó en los recientes Premios Ariel del cine mexicano, y que supone uno de los títulos más atractivos del catálogo de producciones propias de Netflix.

Se centra en la historia de un joven de Monterrey que pertenece a una
pandilla callejera que tiene, entre sus señas de identidad, el baile, en
concreto, ritmos colombianos como la cumbia o el vallenato. Tras un
conflicto con un cártel local, se ve obligado a emigrar a Nueva York; allí,
ante su imposibilidad para adaptarse, recordará su pandilla y su cultura
con nostalgia.

La obra, dirigida por Fernando Frías de la Parra, destaca por una gran
fotografía, sobre todo cuando capta esos instantes de cercanía y de
comunión a través del baile, haciendo un extraordinario uso del lenguaje
visual. Al mismo tiempo, la película demuestra una gran capacidad para
captar la subcultura de las kolombias y, en general, para tratar sobre el
desarraigo y la nostalgia.

Se trata de un trabajo rodado casi exclusivamente con intérpretes no
profesionales, algo que le añade unas inmensas dosis de autenticidad y
que, al mismo tiempo, impide casi la comprensión de gran parte de los
diálogos para los espectadores de fuera de México y, quizás, para
cualquier persona no familiarizada con ese lenguaje contracultural, tan
ágil y vistoso, que se utiliza en la película.

Esos 10 premios en los premios Ariel de los que hablamos la semana
pasada, unidos a su triunfo en el Festival de Morelia en 2019, uno de los
más prestigiosos en América Latina, y a la gran acogida en la crítica, hacen
que su recorrido en una plataforma de la implantación de Netflix pueda
ser todavía importante.

Con todo lo anterior, no nos queda sino recomendar ‘Ya no estoy aquí’,
una obra de enorme calidad tanto visual como narrativa. Así, nos
despedimos hasta la próxima sección.